Errores comunes en marketing local
y cómo evitarlos en Zaragoza
El que no se equivoca no aprende,
pero ¿y si no sabes que te equivocas?
Hacer marketing local en Zaragoza no es difícil.
Lo difícil es dejar de hacer tonterías.
Cada semana veo negocios invertir dinero, tiempo y energía en acciones que no tenían ninguna opción real de funcionar.
No porque la idea fuera mala.
Sino porque nadie se paró a pensar antes de ejecutar.
Se copia a la competencia.
Se prueba “a ver qué pasa”.
Se cambia de dirección cada dos semanas.
Y cuando no funciona, se busca una excusa cómoda:
el canal, el momento, el mercado, el algoritmo, la ciudad.
No es eso.
Si has llegado aquí pensando que esto iba a ser un artículo más sobre errores, te has colado.
Te voy a decir cosas que duelen, de esas que sólo puedo decir porque no me tienes delante.
La verdad incómoda:
la mayoría de errores son evitables
El marketing local en Zaragoza no falla por falta de opciones.
Falla porque se decide mal.
Se decide rápido.
Se decide copiando.
Se decide por intuición, por miedo o por cansancio.
Y lo peor:
la mayoría de errores que veo ahí fuera no son inevitables, son cómodos.
Cómodos de hacer.
Cómodos de justificar.
Cómodos de repetir.
Este artículo no va de señalar a nadie.
Va de poner nombre a comportamientos que todos hemos tenido alguna vez.
Y, si alguno de estos puntos te molesta al leerlo, probablemente te esté costando dinero ahora mismo.
Cinco personajes para el sabotaje
Antes de seguir, una cosa importante:
Esto no es una lista de errores técnicos.
Son estereotipos.
Maneras de actuar que aparecen cuando no hay claridad, dirección o paciencia.
No están ordenados por gravedad.
No están todos.
Y no son excluyentes.
Puedes reconocerte en uno, en varios…
o en todos en algún momento.
Si no te ves en ninguno, enhorabuena.
Pero permíteme dudarlo.
❌ El escondido
Existes, pero no te dejas encontrar.
Tienes una web por que hay que tener.
Rellenas la ficha de google, porque hay que tener.
Luego cuando alguien te busca, por tener, no tiene ganas de contratarte.
La ficha, posiciona y sirve de puerta de entrada a tu casa digital, TU WEB.
❌ El imitador
“Si a ellos les funciona, a mí también.”
Copias por comodidad.
Porque otro lo ha hecho antes.
Porque así no tiene que decidir nada.
El problema no es copiar ideas.
El problema es copiar decisiones.
Cuando copias:
- no sabes qué resultado esperar
- no sabes cuánto tiempo darle
- no sabes qué tocar si no funciona
Así que dudas.
Cambias.
Y vuelves a copiar otra cosa.
Copiar no te ahorra pensar.
Te quita el control.
❌ El político
“Un poco para todos, que nadie se enfade.”
Quiere gustar a todo el mundo.
Así que no dice nada claro.
“Calidad”, “equipo multidisciplinar”, “confianza”, “profesionales”.
Palabras que no significan nada porque las dicen todos, pero con las que te sientes muy profesional, y cómodo.
No molesta.
No destaca.
No compromete.
Cuando hablas para todos:
nadie siente que le hables a él
nadie entiende por qué elegirte
nadie te recuerda cuando tiene que decidir
El político confunde prudencia con eficacia.
Cree que ser neutro es ser profesional.
Cuando tu mensaje podría firmarlo cualquier negocio de Zaragoza,
el cliente no te elige: te mete en el mismo saco que al resto y decide por descarte.
Cuando tú eres el cliente, ¿sabes por qué eliges…
o eliges porque ninguno te da un motivo mejor?
❌ El reactivo
“Quiero poner anuncios en…”
¿Para qué?
No decide.
Reacciona.
Hace marketing cuando algo aprieta:
cuando bajan las ventas,
cuando la competencia se mueve,
cuando alguien le mete prisa.
Antes de pensar en hacer publicidad deberías tener claro un objetivo.
Ya sean contactos, autoridad o ventas.
Si no lo tienes:
· eliges mal el medio, el mensaje o el formato
· no puedes saber si funciona o no
· buscas culpables en lugar de respuestas
Sin objetivo no hay dirección.
Y en los negocios, o en marketing, no todos los caminos llevan a Roma.
❌ El ansias
“Esto no funciona.”
Un mes una cosa, al siguiente otra.
Hoy sí, mañana no. Ahora probamos esto, luego aquello.
No deja que el mensaje cale.
No deja que el medio haga memoria.
No deja que el cliente procese nada.
A la mínima duda:
cambia.
A la mínima incomodidad:
abandona.
A la mínima impaciencia:
culpa al formato, al medio o a la agencia.
El ansias no falla por hacerlo mal.
Falla por no aguantar.
Puedes ser uno o puedes ser todos,
si no eres ninguno… Enhorabuena, pero lo dudo.
Entender el error ya es media solución
Si te has visto reflejado en alguno de estos estereotipos, tranquilo.
No estás solo. De hecho, estás en la media.
La mayoría de negocios no hacen marketing mal porque sean tontos,
lo hacen porque van con prisa, cansancio
o porque nadie les ha parado a pensar cinco minutos.
Copian.
Reaccionan.
Cambian de idea.
Se esconden.
O esperan que “esta vez sí”.
Y luego se preguntan por qué no funciona.
El marketing local no va de hacerlo todo.
Va de no hacer tonterías básicas.
De saber quién eres.
Qué quieres conseguir.
Y darle tiempo a que algo tenga opción de funcionar.
No es épico.
No es viral.
No queda bien en una charla motivacional.
Pero es lo que separa a los negocios que aguantan
de los que van siempre con la sensación de ir tarde.
La mayoría de negocios empieza por la acción.
Los negocios que crecen empiezan por el porqué.
Escríbeme.
y encuentra tus «porqués».
Si hay encaje, avanzamos.
Si no lo hay, te lo digo sin rodeos.
Este artículo no va solo.
Forma parte de una guía más amplia donde se ordena cómo funciona el marketing local, qué papel juega cada decisión y cuándo tiene sentido cada acción.
Marketing y publicidad con ritmo (y con propósito)